El presidente Bernardo Arévalo advirtió que las próximas elecciones generales podrían enfrentar riesgos por la entrada de dinero ilícito a las campañas, la influencia de redes criminales y el uso de discursos populistas. Su llamado coloca en el centro del debate el financiamiento electoral, la fiscalización ciudadana y la responsabilidad de las instituciones de justicia.
Una alerta rumbo a 2027
A menos de un año de que arranque formalmente el proceso electoral, Guatemala vuelve a enfrentar una pregunta incómoda: ¿quién financia a quienes buscan llegar al poder?
Durante una conferencia de prensa, Arévalo señaló que los periodos electorales aumentan el riesgo de que organizaciones políticas acepten recursos sin verificar su origen, bajo la lógica de que más dinero en propaganda significa más posibilidades de ganar votos.
El mandatario sostuvo que esos fondos pueden provenir de estructuras de corrupción o del narcotráfico. Según su planteamiento, el problema no se limita a un maletín de dinero en efectivo: detrás de cada aporte opaco puede existir una red que busca influencia, protección e impunidad desde las instituciones del Estado.
El peligro de la captura política
Arévalo definió la narcopolítica como la incidencia de actores vinculados al narcotráfico sobre la actividad política, mediante relaciones con partidos y funcionarios en distintos niveles: municipal, legislativo y nacional.
El riesgo es claro: cuando una campaña depende de dinero ilícito, la factura puede cobrarse después desde el poder. Contratos públicos, nombramientos, decisiones legislativas, licencias, protección territorial o freno a investigaciones pueden convertirse en moneda de cambio.
No se trata únicamente de ganar una elección. Se trata de quién toma decisiones después de ganar.
Populismo: promesas sin solución
El Presidente también alertó sobre el populismo, al que describió como una política basada en agendas electorales y polarizantes que buscan apoyo inmediato, pero no necesariamente resolver los problemas estructurales del país.
En una campaña saturada de eslóganes, ataques y promesas fáciles, la ciudadanía debe preguntarse:
- ¿De dónde sale el dinero para tanta publicidad?
- ¿Quién respalda realmente a cada candidato o partido?
- ¿Qué propuestas tienen financiamiento, metas y plazos verificables?
- ¿Qué políticos ofrecen soluciones y cuáles solo explotan el enojo ciudadano?
Ciudadanía, prensa y justicia
Frente a ese escenario, Arévalo planteó tres frentes de respuesta: auditoría social, periodismo de investigación y acción del Ministerio Público cuando existan indicios de vínculos entre estructuras criminales y actores políticos.
La democracia no se defiende únicamente el día de la votación. También se protege cuando se cuestiona una campaña millonaria, se exige transparencia a un partido, se investiga una red de financiamiento y se rechazan las promesas que suenan bien, pero no explican cómo se cumplirán.
Guatemala se acerca a 2027 con una competencia política que ya comenzó a moverse. El reto no será solo elegir nuevos rostros: será evitar que el dinero oscuro, la corrupción y los intereses criminales decidan quién llega al poder.

