El exjefe de la FECI eliminó un mensaje en redes sociales en el que señalaba a Rigoberto Choc Toz. La rectificación ocurrió después de que un juzgado ordenara la libertad de los hermanos Choc Toz por falta de mérito en el caso del asesinato de Juan Francisco Solórzano Foppa.
Guatemala, 19 de octubre de 2026. El exjefe de la Fiscalía Especial contra la Impunidad (FECI), Juan Francisco Sandoval, borró una publicación en redes sociales en la que señalaba a Rigoberto Choc Toz y posteriormente reconoció su error con el mensaje: “Me equivoqué”.
La rectificación se produjo luego de que un juzgado decretara falta de mérito y ordenara la libertad de Rigoberto y Daniel Choc Toz, quienes habían sido detenidos tras el ataque armado en el que murieron Juan Francisco Solórzano Foppa y Gustavo Adolfo Aguilar Gamarro en las inmediaciones de Campo Marte.
En su mensaje posterior, Sandoval admitió que su publicación contribuyó a la estigmatización de uno de los detenidos y ofreció disculpas. El caso reavivó el debate sobre la responsabilidad al compartir información en redes sociales, especialmente cuando se trata de personas señaladas dentro de investigaciones en curso.
La resolución judicial que benefició a los hermanos Choc Toz se dio después de que no se presentaran elementos suficientes para ligarlos a proceso en esa etapa. A raíz de ello, su liberación abrió cuestionamientos sobre la forma en que se difundió información sobre los detenidos desde distintos espacios públicos y digitales.
Más allá de la rectificación, el episodio vuelve a poner sobre la mesa una discusión de fondo: el impacto de los señalamientos en redes sociales y la necesidad de actuar con prudencia antes de compartir fotografías, nombres o acusaciones sin respaldo concluyente.
Mientras tanto, la investigación por el asesinato de Solórzano Foppa continúa abierta y las autoridades deberán establecer quiénes fueron los responsables del crimen.
El caso deja una lección evidente: en medio de la velocidad con la que circula la información, una publicación puede afectar la reputación y la vida de una persona en cuestión de minutos. Por eso, antes de compartir, acusar o reenviar una imagen, la pregunta sigue siendo la misma: ¿hay pruebas o solo una captura?

